Historia
Macul era uno de los 5 pueblos indígenas que poblaban la comarca de Ñuñohue antes de la llagada de los españoles. Su desarrollo estaba ligado fuertemente a la actividad agrícola, gracias a la riqueza de sus suelos.
Hacia el siglo XVII el sector de Ñuñoa seguía con su carácter esencialmente agrícola y a través del sistema de caminos había estrechado sus vínculos con la ciudad de Santiago. Durante el siglo XIX ocurrieron diversos cambios y adelantos que modificarían el carácter netamente rural de Ñuñoa y Macul, entre los cuales destacan la construcción de ferrocarriles, la formación de poblaciones y la promulgación de la Ley de Comuna Autónoma.
A partir de 1930 Ñuñoa consolida su carácter de comuna residencial y aprovechando sus excelentes comunicaciones con el resto de la ciudad, pasa a albergar un numero importante de establecimientos Industriales.
A contar de 1960 el territorio de Macul deja de ser zona de expansión de la ciudad de Santiago, transformándose en un espacio ‘mediterráneo’, esta situación que se consolida los primeros años de los 70, tiene directa relación con la habilitación de la Av. De circulación Américo Vespucio.
Hacia 1981 se subdividió a Ñuñoa en tres comunas: Ñuñoa, Peñalolén y Macul. Sólo a partir de 1984 comienza a funcionar oficialmente la Municipalidad de Macul, teniendo bajo su jurisdicción un territorio totalmente urbanizado, con un importante sector industrial perteneciente hasta ese momento a la comuna de Ñuñoa.
Desde el año 1992 sus autoridades son electas cada cuatro años, en votaciones populares de carácter municipal.
Macul va a ser siempre Macul porque por ahi bajaba el estero del
valle de Macul y el cambio de nombre es otro cuento
de mal gusto...
Macul es Historia de su gente
Atrás están quedando los recuerdos del Macul señorial de castillos, tranvías y góndolas. Sus personajes surjen como la imperdible carrera realizada por infantes en sus asequias y canales, a los borde de la ciudad llegaban huasos montados que concurrían a las quintas de recreos las cuales después de medio día ofrecían un refrescante borgoña, don José atendía con amabilidad y prestancia digna del Club de La Unión , se caracterizaba por su engominado pelo que brillaba por su impecable simetria, se ponía en la entrada de su agradable quinta, mirando a cada minuto su reloj unido a una añosa cadena de plata, mostraba preocupación e importancia al mirar su maquina del tiempo, esperaba las doce del día, empezaba a sonreir y saludar a todos con una pequeña inclinación diciendo el tradicional “Buenas Tardes” destacaba el rosal o elegante nudo de su pañuelo que giraba en torno a su cuello, este se batía con sus puntas al viento junto a una delicada postura de sus manos para que doña Maria depositara la suya en forma tierna y delicada. El ritual de medio día refrescaba el espiritu de nuevas noticias que acompañaban ese gentil buenas tardes.
Hoy seguimos encontrando un punto de encuentro, en el mismo lugar de antaño, se levanta orgulloso el edificio del Banco del Estado de Macul, junto a la plaza O'Higgins, al frente del Correo y a la vista del Edificio de cristal “Cardenal Raúl Siva Henriquez”. Con una aire tranquilo propios de una comuna amable, ha surgido el Teatro en el modernizado gimnasio Munipal.
Años después, llega a la zona industrial el ferrocarril y cuyas puntas de rieles tocan la Avenida Macul perpendicular a la línea del tranvía que viene desde el Norte de la ciudad, estos últimos desaparecieron consumidos por intereses que destruirían el transporte de esta zona de la ciudad, el siglo XX entraba agresivamente en escena en los tranquilos barrios perifericos del Sur oriente de Santiago. Se destruiría el duradero pavimento de adoquines de la avenida Macul, hoy reposan en la antigua Bruselas, su vicepresidenta tiempo atrás comentaba orgullosa la adquisición de estas reliquias que permitieron recuperar barrios de esta hermosa ciudad belga.
El patrimonio de la ciudad y sus barrios, son sistemáticamente destruidos por dos elementos importantes, la mano del hombre y los terremotos. Nuestra tarea ha sido construir identidad y pertenencia. Los Cabildos Comunales y este Tercer Plan de Desarrollo Comunal apuntan en fortalecer el Primer Plan Regulador de Macul que defiende y establece zonas patrimoniales de las cuales se puedan sentir ogullosas las futuras generaciones. El Castillo de Macul, la Iglesia del Buen Pastor, las centenarias bodegas de la Viña Santa Carolina son algunos de los puntos que hoy permiten mostrar un comuna moderna pero repetuosa de su pasado.
Se ha logrado que los habitantes de Macul vayan construyendo junto a sus autoridades su identidad, lejanos están los días de Macul habitado por pueblos indígenas que formaban la comarca de Ñuñohue.
La construcción de la 46 Comisaría, de los Centros de Salud y de los bandejones de Av. Macul, Ignacio Carrera Pinto (ex- Los Presidentes), Amador Neghme (ex-Las Torres), Rodrigo de Araya, Villa El Salitre, Ex. Fernández y de los Parques Macul Oriente, Parque Maratón, Parque Armando Pesantes, Parque Castillo Urízar han dado una nueva personalidad a nuestra comuna, con faroles ornamentales, ánforas y áreas verdes.
Durante estos años, se está construyendo la historia de MACUL en el nuevo milenio, nuevas tradiciones convocan a sus habitantes, entre los cuales podemos mencionar el imponente Desfile Comunal de Fiestas Patrias, el significativo Tedeum Ecuménico de acción de gracias, las fiestas de Navidad en Macul, y las importantes jornadas de participación ciudadana que representan los Cabildos Comunales. Estas son nuevas tradiciones de las cuales nos podemos sentir orgullosos.
Con experiencia y respetando su opinión, hemos transformado Macul en una comuna más agradable para pasear y recrearse, más amigable para invertir en nuestra futura casa o empresa.
Macul era uno de los 5 pueblos indígenas que poblaban la comarca de Ñuñohue antes de la llegada de los españoles. Su desarrollo estaba ligado estrechamente a la actividad agrícola, gracias a la riqueza de sus suelos.
Hacia el siglo XVII el sector de Ñuñoa seguía con su carácter esencialmente agrícola y a través del sistema de caminos había estrechado sus vínculos con la ciudad de Santiago.
Durante el siglo XIX ocurrieron diversos cambios y adelantos que modificarían el carácter netamente rural de Ñuñoa y Macul, entre los cuales destacan la construcción de ferrocarriles (hasta Punta de Rieles), la formación de poblaciones y la promulgación de la Ley de Comuna Autónoma.
A partir de 1930, Ñuñoa consolida su carácter residencial y, aprovechando sus excelentes comunicaciones con el resto de la ciudad (tranvías y grandes avenidas), pasa a albergar un número importante de establecimientos industriales.
A partir de la década del 60 del siglo pasado, el territorio de Macul deja de ser zona de expansión de la ciudad de Santiago, transformándose en un espacio “mediterráneo”.
En los años 70 se consolidan los rasgos futuros de la nueva Macul, donde la habilitación de la Avenida de la Circunvalación de Américo Vespucio ayuda en esa perspectiva, hoy nos encontramos rodeados por el Metro y nuevas autopistas, Macul lucha por mantener su identidad junto al avance del nuevo siglo XXI.
En 1981 se divide Ñuñoa en tres comunas, Ñuñoa, Peñalolen y Macul.
Una comuna para vivir
A partir de 1984 empieza a funcionar la Municipalidad de Macul, y desde el año 1992 sus autoridades son electas cada cuatro años, en votaciones populares de carácter municipal.
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